EL REALITY DEL
PORRITO
En el nuevo ciclo de un canal
español, una periodista mostrará cómo es vivir bajo los efectos de
la marihuana. En otra expericencia, pasará tres semanas sin comer
para reflejar el drama de los trastornos alimenticios
El viernes 30 de enero comenzó a
emitirse en la cadena española Cuatro –que pertenece al grupo Prisa,
como también el diario El País– el ciclo 21 días, en el que una
periodista se pone durante tres semanas en la piel de distintas
personas para vivir su realidad. Uno de los próximos programas
anunciados está dedicado a los consumidores de marihuana, por lo que
la chica pasará veintiún días fumando.
“Hay problemas que sólo se entienden cuando se viven en la propia
piel”, dice a Crítica de la Argentina Samanta Villar, la conductora
en cuestión. La mujer de 33 años es licenciada en periodismo por la
Universidad Autónoma de Barcelona y estudió arte dramático;
profesionalmente, formó parte de los noticieros de TVE, TV3 y España
Directo, entre otros.
¿Porqué 21 días y no más o menos? “Porque en un plazo inferior, la
verdad sobre las distintas realidades en las que el programa ahonda
no terminarían de salir a la luz, se quedarían a medias. Y porque en
un plazo superior, las propias vivencias podrían acabar
distorsionando la objetividad del programa”, dice.
Durante su primer mes al aire, el reality documental funciona bajo
el subtítulo “Entre cartones”, con una audiencia de 2.280.000
personas en la primera de sus doce entregas. En estos programas,
Samanta comparte la vida de los indigentes, comiendo y durmiendo en
la calle y hablando con ellos sobre estrategias de supervivencia
diarias. Para el segundo, adelantó que dejará de comer para reflejar
los problemas que traen aparejados los trastornos alimenticios. Algo
así como el Super Size Me de la televisión, con periodistas que
ponen su cuerpo como laboratorio.
Para el tercer mes, informaron que la periodista fumará porros
ininterrumpidamente durante las tres semanas, con la finalidad de
evidenciar así los efectos del consumo prolongado de marihuana. Un
tema fuerte para España: según el último informe anual del
Observatorio Europeo de Drogas y Toxicomanías, ese país duplica al
resto de Europa en el porcentaje de consumidores de esa droga.
El programa se graba durante tres semanas para permitir que en la
cuarta del mes la conductora se recupere de cada experiencia. Claro
que ella estará monitoreada por un equipo médico y psicológico
antes, durante y después de cada aventura.
Si bien en España hablan del formato como algo novedoso, vale
recordar que en la década del ochenta, la desaparecida revista
Perfil, de la Argentina, contaba con una sección en la que un
periodista pasaba una semana en la piel de ancianos o ciegos.
También en la televisión argentina hubo algunos acercamientos
similares, por ejemplo, en el programa La liga –que también fue un
éxito en España–, pero sólo se compartía una noche con quienes
vivían en la calle, en conventillos, manicomios, casas tomadas o
villas miseria.
En cuanto al consumo de drogas en cámara, por qué no recordar a
Rolando Graña cuando, en su programa, mostró su experiencia mística
con ayahuasca, un alucinógeno originario del Amazonas cuyos efectos
el periodista experimentó en una quinta en las afueras de La Plata,
asistido por un supuesto chamán que se hacía llamar Henry,
revolcándose por el suelo. Aunque la finalidad era mostrar una
“experiencia mística”, la cosa se empañó cuando Graña empezó a
vomitar sin solución de continuidad
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